viernes, 18 de diciembre de 2009

RECETA DE SOPA NAVIDEÑA PARA LOS DEPRIMIDOS


Belkis Cuza Malé
Sí, yo sé de qué estoy hablando. De ese sentimiento extraño de indefensión, abandono, tristeza, nostalgia y no sé cuántas otras cosas que se mezclan como en un caldero donde hirviesen a un tiempo los elementos más disímiles para una sopa. La sopa de la depresión. ¿Ya cocinó la suya? Es una sopa espesa, que sabe a rayos, por decirlo de algún modo. Una sopa de la peor especie, que no va a poder tragar así como así. Y si ya la tiene lista, mejor la tira a la basura y sigue mis consejos: abra las ventanas de su casa --- sí, no importan el invierno, ni el frío, ni la lluvia o la nieve. Abra las ventanas de su casa y deje que el aire vaya tomando posesión de todo el espacio. Deje que los pájaros del cielo se asomen a su hogar, deje que canten en su ventana. Deje que las ardillas oteen curiosas lo que está sucediendo, como en pleno invierno, usted ha dejado que la brisa que baja de las montañas, que viene de lejos, del mar o del río, de las praderas de algún continente muy lejano, inunde ahora su vida de una nueva esperanza.
Porque éso es precisamente lo que va a suceder cuando usted cambie la energía negativa que hay acumulada en su hogar, cuando usted, también, abra closets y armarios y comience a limpiarlos y a tirar todo lo que no usa, lo que no sirve ya. Estará despojando el ambiente, estará haciendo lo que se llama *una limpia* de su hogar. Una limpia espiritual, de cambio de energías.
Y por si no fuera necesario, usted se va a *disfrazar* ahora de deportista, y va a salir a caminar, al menos durante una hora. Y si no se lo permite el tiempo, pues va a ir a uno de esos Malls que hay en todas las ciudades norteamericanas (y que yo destesto, lo siento) y va emplear su tiempo,
en lugar de mirar vidrieras, en caminar. Caminar y tararear una canción, la que más le guste, la que recuerde. O en su lugar va a repetir en silencio, algún *mantra*, alguna oración como ésta: *Soy feliz, soy una persona bendecida, Dios me ama*. O repetirá quince veces el Padre Nuestro.
Al cabo de una hora usted se sentirá realmente con nuevas energías, feliz y dispuesto a aceptar que la vida es un espacio de tiempo en el que debemos transitar con felicidad y en control de nosotros mismos. Sentirá dentro de su cuerpo un alegre cosquilleo, como el que toca con la mano la alegría de una promesa realizada. Porque las promesas de Dios están ahí, al alcance de la mano, siempre listas para servirnos.
La Navidad se acerca y muchos, incluido usted quizás, no tiene trabajo o dinero, y en el peor de los casos, está solo, sin familia, sin un amor. ¿Es ése su caso? Pues voy a decirle algo: de seguro que no le falta un amigo, de seguro que no le falta ese ángel que camina siempre a su lado, como una sombra. ¿No lo sabía? Y de seguro, no está solo porque Dios vive dentro de usted, y usted ha sido hecho a imagen y semejanza de El. Mírese, por favor, en un espejo, y sepa que esos ojos y ese rostro son también el rostro de Dios. No deje de darle gracias porque respira y está vivo. Si cree que todos lo han abandonado, que la suerte se ha marchado, que nadie lo ama, camine hasta la iglesia más cercana --cualquiera--- y entre y siéntese allí, o si no es tiempo de servicio, vaya a la oficina y pida hablar con un pastor, un sacerdote, o un consejero. Siempre los habrá, siempre habrá alguien esperando por usted. Se lo aseguro. O llámeme, llámeme al (786) 975-5709, y juntos vamos a orar por usted y por mí. Juntos vamos a agredecerle al Cielo, a nuestro Padre Celestial, que nos envió a su Hijo para que naciera hombre, y viviera y muriera por nosotros en la cruz.
Recuerde, la Navidad es un tiempo de expectación, de alegría, de regocijo. La Navidad es el momento en que volvemos a ser niños, a nacer con cada luz que desciende del cielo o de ese árbol que hemos situado en nuestro hogar.
Por favor, no se tome esa sopa de tristezas, de depresión, alegre su corazón con una carga nueva, con la energía divina que ha de inundarlo todo y que ya canta en el corazón de cada uno de nosotros, como pájaros que evocasen la alegría del Cielo.
La depresión Navideña sólo existe para aquéllos que no conocen a Dios, o han perdido momentáneamente la fe. Anímese y cocine la sopa Navideña, échele trozos de brisa, mar, besos, nubes, luceros, y bendiciones. Una sopa deliciosa para el cuerpo y el espíritu. Y si no tiene un regalo que ofrecer a los suyos o a sus amigos, comparta con ellos su nueva Sopa Navideña.
!Qué le aproveche!!!

NOTA: Le ayudo con sus problemas de Amor, Salud y Prosperidad, a través del Amor de Dios, de su Espíritu. No deje de consultarme y encontrará la respuesta a todo lo que lo aqueja hoy. Llámeme para una consulta por teléfono. Marque a cualquier hora el (786) 975-5709. O escrìbame a BelkisBell@Aol.com. GRATIS PARA LOS QUE NO TIENEN UN CENTAVO.

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