domingo, 17 de enero de 2010

El Cristo de Espaldas: ¿a quién mira?

Belkis Cuza Malé

En diciembre murió en Key Largo, Florida, mi amigo Tomás Fundora, pintor, escritor y compositor, autor de la internacionalmente famosa canción *Feeling*, y pintor del ya célebre cuadro El Cristo de Espaldas. Como homenaje a su memoria publico ahora este artículo orignalmente escrito en octubre de 2002. En paz descanses, querido amigo.

*Los caminos de la fe siempre se encuentran en un punto de luz. Y el pintor cubano Tomás Fundora lo sabe quizás mejor que nadie. Un cristo suyo, pintado en horas de crisis en 1962, le trajo una fama insospechada, al tiempo que despertaba la fe en miles de creyentes. El Cristo de espaldas, un misterioso óleo que sin saber cómo pintó sobre otro tradicional que ya había creado para su madre, ha cambiado su vida y la de miles de personas.
Esos miles son ''los seguidores'', una especie de asociación de creyentes que proclaman milagros y dicen haber visto cómo Este se colocaba de frente a ellos, y movía la cabeza. Por supuesto, la controversia no ha dejado de acompañarle desde que Fundora lo pintase en 1962, llevado quizás de la mano de algún ángel.
Pero El Cristo de espaldas, cuya devoción crece cada día, tiene luz propia y ha dejado de ser la obra de un pintor para convertirse en la imagen que aquí y allá hace milagros y cuyo rostro algunos incluso creen ver entre la larga cabellera. Nada extraño, si pensamos en muchas de las vírgenes que adoran los devotos, obras en buena medida del pintor Murillo.
En Cayo Largo, donde se estableció después de muchos años en New York, Tomás Fundora abrió su propia galería de arte, y continúa pintando, pero ahora el paisaje y la brisa marina, tan parecidos a su Cuba, le hacen crear cocoteros, palmas, poncianas florecidas. Ese ámbito familiar de la memoria que es el trópico.
Muchos fueron los tropiezos que encontró Fundora desde que pintó El Cristo de espaldas, pues ha habido de todo, hasta agresiones; como cuando entraron a su estudio en New York y le rompieron las manos, en venganza por considerar que había profanado a Cristo con una imagen blasfema. Incluso el cardenal Spellman de Nueva York fue uno de sus peores críticos y le advirtió al artista que podría ser excomulgado. Pero siendo Fundora metodista, la amenaza no podría cumplirse.
Otros artistas han tenido experiencias insospechadas con su labor creativa. La Mona Lisa es un buen ejemplo de cómo, guiado por una mano secreta, el pintor puede ser el primer sorprendido con su obra. Leonardo de Vinci tenía el encargo de pintar a una dama de la corte, pero no se sabe por qué la dotó de esa enigmática sonrisa que algunos consideran la de un joven mancebo, y, otros, la del propio De Vinci.
El Greco alargaba sus figuras, con el propósito quizás inconsciente de acercarlas al cielo, de sugerir la ascención hacia las alturas, o, por el contrario, el descenso hacia la centrífuga del averno, allá en el fondo de la tierra. Pero no eran éstas figuras blasfemas. Como lo serían las de Salvador Dalí, que usa el arte para recrear la vida con la imaginación de un demiurgo.
Pero volviendo a El Cristo de espaldas, de Tomás Fundora --que ya comienza a ser conocido en Cuba y a tener ''seguidores'' entre los de la isla--, es a simple vista un Cristo ubicuo, que lo mismo nos sirve a nosotros, los cubanos de Estados Unidos, para tornar los ojos a la isla y mirarla con ojos expectantes; como por el contrario, a los que radican en Cuba, al mirar hacia el norte como destino trasitorio. Un Cristo que como faro de luz, vela también por esos hijos que se lanzan al mar en busca de libertad.
De modo que a El Cristo de espaldas le sucede lo mismo que al pueblo cubano de ambos lados; es un Cristo que desde donde quiera que mire, lo hace con la fe del que espera un milagro. Nosotros todos, convertidos ya en ''los seguidores'' de ese misterioso Cristo de cabellera al viento, cubierto con túnica blanca y manto color vino, sólo esperamos por la señal para verlo caminar sobre las aguas... y seguirlo.*

Nota: Le ayudo con sus problemas de Amor, Salud y Prosperidad, a través del Amor de Dios, de su Espíritu. No deje de consultarme y encontrará la respuesta a todo lo que lo aqueja hoy. Llámeme para una consulta por teléfono. Marque a cualquier hora el (786) 975-5709. O escrìbame a BelkisBell@Aol.com. GRATIS PARA LOS QUE NO TIENEN UN CENTAVO.

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