jueves, 24 de enero de 2013

La parábola del Volvo 740

Belkis Cuza Malé

Desde hace años tengo un antiguo automóvil con fama de ser de una resistencia a toda prueba. Los que me conocen saben que soy una entusiasta de mi Volvo 740, fabricado en Alemania hace 22 años, por la compañía sueca que le da nombre.  Un carro que se ha dado en llamar clásico, especialmente el 740, pues según he leído su motor se construyó con un material resistente que no ha vuelto a usarse en los otros de la misma marca. Y hasta hace unos años era símbolo de extravagancia entre algunos ricos que se preciaban de andar en un Volvo 740. Incluso llegué a leer que Ingvar Kamprad, fundador  de la famosa IKEA (también una fábrica sueca) y uno de los siete hombres más ricos del mundo, andaba todo el tiempo en uno, a pesar de que en 1992, hace ya más de dos décadas, dejaron de fabricarse. 
    Pues bien, en diciembre pasado, el día de Nochebuena, el Volvo se paró de súbito mientras yo venía manejando por la University Drive, cerca de la calle Vickerie. Fue uno de esos momentos que no se lo deseo a nadie, porque sólo un ángel puede hacer que estemos a salvo de un accidente.  Y así pasó: gracias al salmo 91 que siempre me acompaña, pude hacer que el auto alcanzara la calle Vickerie y se detuviese sin mayores consecuencias: "El que vive al abrigo del Altísimo, morará bajo la sombra del Omnipotente", ¿recuerdan estos versos?. 
    Entonces salí del carro e hice señales a los que se acercaban, pero ninguno se detuvo.  Al fin alguien paró. La pasajera bajó la ventanilla y me preguntó qué pasaba, luego consultó con la otra joven que iba al volante, y finalmente me dijo que sí, que me llevaban hasta mi casa, a unas dos millas de allí.  Cuando regresé al carro por un par de bolsas del mercado, vi que el auto de las jóvenes mujeres partía veloz sin que se hubiesen dignado darme una excusa. Por un minuto me sentí frustrada y nerviosa.  Mi teléfono celular se estaba descargando a toda prisa y yo necesitaba salir de allí cuanto antes.
    De modo que le hice señas a un auto que se acercaba. Una señora muy elegante, más bien gruesa y de mediana edad, me hablaba ahora indagando lo que pasaba.  De pronto descubrí que tenía que ser una mujer muy rica, pues todo lo que la rodeaba así lo sugería, además del lujoso vehículo.  Le expliqué mi problema y mi inquietud por el teléfono que se descargaba.  Me miró como escudriñándome y fue entonces que la oí decir: "Yo no te puedo subir a mi auto, pero dame un número de teléfono al que quieras que llame para que venga alguien por ti". La miré con tristeza y tras darle las gracias le dije que no, que siguiera, que ya me las arreglaría.  Aliviada de seguro por no verse mezclada en mi problema, partió rauda, sin despedirse.
      Ya a punto de la desesperación, vi que un auto se detenía a mi lado. La sonrisa amable de la dueña me devolvió la calma: durante el breve tramo la mujer se mostró comunicativa y me preguntó si me gustaba el pop corn,  motivo por el que había salido de su casa a comprar el maiz.  El  automóvil era sin duda el de una joven madre, pues había juguetes por todos lados. Cuando me dejó al frente de mi casa me deseó unas felices Navidades y escribió su teléfono en un papelito. Le di las gracias y le ofrecí mi amistad. 
        Cuando todo hubo pasado y otra amiga hizo posible que el Volvo regresara a casa, medité sobre aquella experiencia, sobre aquellas mujeres tan distintas entre sí.  Las dos jóvenes del primer carro, la señora rica del segundo, y la joven madre del tercero. No necesitaba más para conocer el alma de estas mujeres. La vida de cada una de ellas. Es posible que las dos primeras asistan los domingos a una iglesia, que oren de vez en cuando, que se digan cristianas.  Pero, ¿lo son en realidad?  Llego incluso a pensar que el espíritu de desunión que prevaleció en las dueñas de los dos primeros autos se acentuaba ante el hecho de que mi Volvo era viejo, algo imperdonable para cierta gente de hoy que vive de las apariencias.
        La joven madre, en cambio, estaba llena de bondad y simpatía hacia mi problema y había respondido como una persona de buenos sentimientos auxiliando a otra mujer que en plena calle, y con un auto roto, pide ayuda. Y precisamente en un día de Nochebuena. 
       Dios nos da muchas oportunidades, pero aquellas dos jóvenes --tan tontas y crueles--si se quiere, y la señora rica, dejaron pasar por esta vez la del precioso día en que se espera el nacimiento de Cristo.
        Una parábola moderna que ojalá le sirva a otros.

Nota: Si necesitan ayuda con sus problemas, si están deprimidos, faltos de amor, solos, sin trabajo y esperanza, por favor, comuníquense conmigo a cualquier hora al  (786) 975-5709  y oraré con ustedes. Y les daré Palabra de Profecía. O enviénme un mensaje a BelkisBell@Aol.com. Con Dios todo es posible.

martes, 1 de enero de 2013


MIS PROFECÍAS PARA 2013

Belkis Cuza Malé

Como la tempestad que se levantó en el mar y cuyas olas cubrían la barca, mientras Jesús dormía, y sus discípulos atemorizados le pedían que los salvara, así será ahora y por siempre, nuestra lección cuando estemos al borde del abismo. Hablar a los vientos y al mar, reprendiéndolos, como hizo Jesús, para que cesen y haya una gran bonanza, como dice el evangelio de Mateo. Es la primera lección de este año 2013. 
Temprano en el día, el Espíritu que hay en mí, el Espíritu de Dios, gritó estas tres palabras: "!Fuego, fuego, fuego!!", y como yo me asustase y quise saber, El continuó diciendo: "En el pozo". !Es el fuego de Dios!
Volvamos pues a las murallas, a las fortalezas, que se alzan al pie de las rocas, no lejos de donde nació Constantinopla, no lejos del Edén.  ?Saben ustedes dónde está el Edén?  Pues dentro de nosotros hay un edén que espera. Lo hemos destruido para dar paso a esto que llamamos progreso. Pero renacerá, un Edén sin condena.
Conspiraciones mayores para derrotar al Santo. Vuelven los militares, cesa el poder de los antiguos.
Usurpan la victoria a esos que en tiempos pasados, de la Biblia, ocupaban el territorio albino.
Muere asesinado "el prisionero de Zenda". Al contrario del personaje de la famosa novela, llevada al cine en varias ocasiones.
Joven de familia aristocrática trastorna la vida de los británicos.
Se unen el norte y el sur en la ciudad de Angola contra ciertos invasores.
Egipto al borde del abismo, sin riendas, como un caballo desbocado.
En la tierra de los muros, no lejos del sol, con vientos helados que recuerdan a la Antártida, se inunda Quera.
Abanico de preguntas y respuestas sobre la situación de China.  El gobierno cede a las presiones y se abren al mundo. Pero pierden hegemonía, y pierden negocios extranjeros.
Estados Unidos impone sanciones o medidas a los que permanezcan llevándose los empleos fuera de su territorio. Subirán los impuestos para aquéllos que insistan en mantener la producción en China.
Se avizora la decadencia de Europa, en medio de la crisis. Meses de muchas restricciones y leyes absurdas intentando salvar lo insalvable.  La violencia sale a las calles en algunas capitales europeas y se impone la fuerza. Muerte y desolación.  Especialmente en los países del Este.
Rusia sobrevive chantajeando, aliado a lo peor, de nuevo.
Matahari y el fantasma de Eva Perón sacuden a Argentina.
Cuba siniestra, triste, sola, llena de miseria no encuentra ya respaldo de nadie. Mueren en ola los gobernantes, y también alguién con gloria pasada, pero el pueblo no reacciona, no puede, y menos el nuevo gobierno formado por plebeyos, pues el Rey ha muerto y nadie sabe dónde está la cabeza.  Juicio de última hora a los legítimos dueños del bastión.
No habrá que esperar mucho para ver los cambios, no los de Raúl Castro, ni los de su hija Mariela, sino los de la voluntad de Dios, en los alrededores de marzo.  Año de la desolación en la Isla. Vuelan a otro sitio los jefes. Lucha intestina. Marzo cruel.
Maremoto en Orlando, Florida.
Cenizas y fuerte terremoto en Quito, hasta que caen montañas.
Una amnistía para los indocumentados en Estados Unidos se hará ley, aunque el precio será alto.
La clave de ciertos códigos genéticos harán realidad un sueño: se descubrirá el flagelo mayor de la humanidad: las células cancerosas dejarán de reproducirse en los organismos atacados.
Agua en la luna.
Peces y manantiales secretos en Marte.
Una ciudad del Oriente, con gran monumento histórico, declara la guerra a su antiguo aliado.
Aparecen documentos en torno al Presidente Kennedy que desatarán nueva polémica.
La televisión perderá su hegemonía y en su lugar aparecerá un nuevo aparato que hará obsoleto el uso del cable y otras conexiones.
Agua, grandes pozos de agua descubiertos en Golán.
El Principe Carlos de Inglaterra internado de urgencia, trasplante de hígado u otro órgano.
Las estrellas alumbran el paso de alguien nuevo en el panorama. Un político, más conocido por sus habilidades histriónicas, hombre de mundo, y mucho dinero. Saldrá a defender el legado de alguien que lo apadrinó en el pasado. Ahora en el Senado de Estados Unidos.
Juicio a todopoderoso acusado de malversar el dinero ajeno, y encerrado de por vida en Europa.
Chile cruza los mares.
Vuelve el pasado: asomo de comunismo en cierto país europeo ahora en crisis. Toman el poder de nuevo los extremistas. 
Estados Unidos se balancea como esa nave en medio de la tormenta y su economía parece renacer, aunque algunos no lo perciban así. Alianza de los demócratas y los republicanos en un solo punto: el enemigo del país.
Afganistán asume nuevo gobierno y nuevo mando y se retiran las fuerzas extranjeras.
México busca nuevas y fuertes alianzas con Estados Unidos, especialmente en temas de inmigración y economía.
Quiebra en el Capitolio de Estados Unidos.
Al final del año se implementarán nuevas leyes que protejan la economía de este país, y un sistema de medicina para las clases más pobres, que no será el Obamacare.
Cuba y Estados Unidos seguirán sin relaciones formales, y así continuarán hasta que los Castro no desaparezcan del poder. 
Un año para expíar penas, para saldar deudas y ganar en el plano espiritual.  Un año donde habremos de "reunir todas las cosas en Cristo..., las que están en los cielos, como las que están en la tierra".
Demos gloria a Dios, que nos proteje contra la maldad de los impíos, que alumbra cada mañana con luz eterna y cada noche nos cobija bajo su manto.
El 2013 es año de Dios.

Nota: Si necesitan ayuda con sus problemas, si están deprimidos, faltos de amor, solos, sin trabajo y esperanza, por favor, comuníquense conmigo a cualquier hora al  (786) 975-5709  y oraré con ustedes. Y les daré Palabra de Profecía. O enviénme un mensaje a BelkisBell@Aol.com. Con Dios todo es posible.
Les invito a que me visiten en mi blog: http://www.belkiscentrodeesperanza.blogspot.com
 


domingo, 25 de noviembre de 2012

 La soledad
 
Belkis Cuza Malé
 
        A decir verdad, desde que nací hasta que salí en abril de 1979 de Cuba, mi patria de origen, nunca oí a nadie quejarse de sentirse solo.  Pensarán que estoy diciendo una tontería, pero quiero que me crean, no tengo por qué mentirles: la soledad se me hizo patente cuando viviendo ya en este país le oi decir a un amigo que se sentía muy solo.
        En realidad lo estaba. Pasaba de los sesenta, vivía solo en un pequeño apartamento en el ático de una antigua casa de madera en la ciudad de Elizabeth, New Jersey, y su hija, aunque residía también en la ciudad, no estaba con él. Nuestro amigo era un lector empedernido, y también un fumador de esos que se rodean de una nube de humo el santo día.  Los sábados, Alberto, que así se llamaba él, tomaba  temprano el tren para venir a visitarnos. Ese trayecto de una hora, que lo llevaba hasta Princeton, donde residíamos entonces, y que mi esposo lo esperara en la estación, eran para él su única alegría.  Estaba en casa hasta el domingo, y durante todo ese tiempo no cesaba yo de leerle en voz alta mis artículos o cualquier capítulo de esos libros que entonces estaban en proceso de escritura y que él degustaba con verdadero placer.  Eso, entre descansos concedidos para yo preparar la comida, y que él aprovechaba para tomarse sus copas de vino, y fumarse sus incansables cigarrillos (gracias a Dios, en el jardín o en el patio).
        Fue a él a quien primero oí hablar de la soledad que padecía:  "Tú no sabes lo que es levantarse solo, comer solo, e irse a dormir solo", decía mientras ponía cara triste.
        Hasta entonces, pensaba que Alberto se sentía realizado, y el hombre más feliz de la tierra, porque aunque viudo hacía años, necesitaba de esa soledad para leer todo lo que leía, para fumarse sus cigarrillos y beberse sus vasos de vino. ¿Cómo y por qué sentirse solo si tenía relativamente cerca a su hija y a su nieto, si nos tenía a nosotros, sus amigos de toda una vida, con los que podía compartir alegrías y penas?
        Sin duda, bebía para alejar esa soledad de su espíritu, para divagar y levantar el ánimo y quizás sentirse un poco feliz con la sangre alborotada por el alcohol. Lo terrible era saber que no podíamos hacer nada para remediar su soledad, porque la pena iba por dentro, ese espíritu de soledad que lo acompañaba lo mortificaría siempre, a menos que él encontrase la razón de vivir en Dios.
        Pero nuestro amigo era una de esas personas que dudan de todo lo que no pueden ver con sus ojos físicos.  Para él Dios castigaba, si existia, y por eso su esposa había muerto relativamente joven, decía, y lo estaba castigando a él porque había tenido que dejar su isla preciosa para vivir encaramado en un ático, en una ciudad industrial, fría y monótona, con gentes que hablaban una lengua que él apenas si entendía.
        Un día se volvió a casar, para asegurarse de que tendría compañía en la vejez, pero no tardó mucho en divorciarse por incompatibilidad de caracteres.  Y luego, al cabo de un año contrajo de nuevo matrimonio, esta vez con una señora colombiana con la que parecía sentirse a gusto.  Hasta su muerte, ocurrida en enero de 1995 a consecuencias de un ataque al corazón, no dejó nunca de sentirse solo.  Y es óbvia la razón: nunca buscó ni encontró a Dios.
        Sé que algunos de los que me leen van a contradecirme, van a responder que creen en Dios, asisten los domingos a la iglesia, pero continúan sintiéndose solos.  Hombres y mujeres. Y no lo dudo, sencillamente creen en un dios habitando muy lejos, en el cielo, sólo eso, muy apartado de todos nosotros. Un dios que castiga y no hace caso de nuestras súplicas. !Qué equivocados!
        Ese dios no es el mismo que está dentro de cada uno de nosotros, ése es un dios inerte, de fotografía. Dios, bien dice el Evangelio de San Juan 1:4: "En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres".
        Sí, en Dios está la vida, es decir, todo: nuestra misión y nuestra sabiduría para encontrar la razón de nuestra existencia.  Caemos en el vacío existencial cuando opacamos a Dios, cuando olvidamos que éste envió a su hijo, que se hizo carne en Jesús, para redimirnos del pecado y de la muerte.  Y que nacimos con él de nuevo cuando él resucitó. Jesús es nuestro Salvador y no habrá aspereza de este mundo, ni dolor, ni pena, ni soledad que no se pueda vencer con él.
        La soledad de nuestro amigo Alberto hubiera tenido fin sólo con buscar a Dios, con encontrar a Jesús y hacer suyos los versos que nos recuerdan que con Cristo todo lo podemos, pues nos fortalece. 
       Estamos ya acercándonos a la Navidad, y para algunos es tiempo no de regocijo, sino de tristeza y de soledad.  Si Cristo no está presente en sus vidas, poco podrán hacer el dinero, las fiestas, la familia, el intercambio de regalos, las luces de los arbolitos y el tintineo de campanas.  Así sean ricos o pobres, les faltará lo esencial: la fe en Dios, el reconocer que con su fuerza poderosa y sus bendiciones, no hay soledad posible.
        Si ese es su caso, amigo lector, dejé que Dios, como dice el Profeta Isaías anunciando la llegada del Mesías, ponga su Espíritu sobre usted. Abandone ese espíritu de egoismo que lo hace sentirse solo. No viva para regodearse en su tristeza, pregúntese quién lo necesita, quién necesita que usted le dé una mano. Haga que Jesús esté más vivo que nunca dentro de usted. Recuerde que Dios es amor. Reparta amor.
        Muchas bendiciones, en el nombre de Jesús.
 
Nota: Si necesitan ayuda con sus problemas, si están deprimidos, faltos de amor, solos, sin trabajo y esperanza, por favor, comuníquense conmigo a cualquier hora al  (786) 975-5709  y oraré con ustedes. Y les daré Palabra de Profecía. O enviénme un mensaje a BelkisBell@Aol.com. Con Dios todo es posible.
Les invito a que me visiten en mi blog: http://www.belkiscentrodeesperanza.blogspot.com
Un tesoro: el hogar
 
Belkis Cuza Malé
 
        Una de las cosas que más ayuda a crear un hogar --ese espacio con sentido de permanencia--, es la idea de que el tiempo no existe, de que no pasará, de que la vida seguirá su curso de modo natural, y una vez formada la familia, ésta crecerá y crecerá como un árbol, ramas aquí y allá.             
        Acabo de leer algo que me hace pensar. Dice el pastor Guillermo Maldonado que "La meta del diablo es empujarte a pensar dentro de los términos de tiempo". Y que nuestras tribulaciones no tendrán fin. Si aplicamos esto a la idea del hogar con la visión pesimista de que todo acaba, de lo éfimero de la vida, gobernada por el paso del tiempo; de que aquel sitio se desmoronará como una montaña de arena, nadie se atrevería a formar una familia.
         El tiempo es una dimensión lineal, pero Dios nos ha dado el regalo de las otras dimensiones espirituales, aquellas donde no existen ni el tiempo ni la muerte. Los que han resucitado en Cristo saben de qué estoy hablando, los que nacieron a la nueva vida cuando él regresó y mostró sus llagas al entonces incrédulo Tomás, lo pueden afirmar sin miedo a equivocarse: la eternidad existe.
          Un hogar es un refugio donde nos encontramos a salvo de todo si allí mora también Dios, si su esencia y su presencia nos acompañan.  Es esa energía divina que se siente desde que ponemos los pies en el sitio, y donde nos sabemos envueltos en la fragancia de lo espiritual. Hay casas y hay hogares. 
            Las casas ocupadas por aquéllos que no conocen a Dios, están a mansalva de las inclemencias, de los fenómenos naturales, de todo tipo de problemas. Sus habitantes se sienten ansiosos dentro de aquellas paredes, no encuentran placer en permanecer largo rato a solas con ellos mismos, se aburren, les acosa la nostalgia, la tristeza. No se han dado cuenta aún de que aquello no es un hogar, aunque los moradores tengan vida independiente, no se reunan para celebrar las fechas tradicionales, no se sienten a la mesa familiar, ni tengan interés en la decoración del sitio, pues incluso comen y beben en platos y vasos de cartón, para no tener que pasar tiempo en las labores de limpíeza, esas mismas labores domésticas que deberían ser compartidas por todos los miembros de la familia.
         Los hogares, en cambio, son un tesoro de incalculable valor, donde reina Dios y donde los padres hacen un nido, como los pájaros, para criar a sus hijos. Un sitio gobernado por la fuerza del amor, el respeto y la disciplina, donde el control está compartido por esa pareja que ha decidido recrear lo que conocemos como "la sagrada familia".  No importa que algunos piensen que los tiempos han cambiado, que la vida moderna ya no necesita de esta institución a la que otros consideran arcaica. El hogar vivirá por siempre mientras haya sobre el planeta gente capaz de compartir su amor con su familia.
         Se acerca el Día de Dar Gracias a Dios. Muchos no tienen idea de la significación de la fecha, ni la perciben como un acontecimiento importante, como lo es celebrar en familia un ritual de comunión con nuestro Creador. No han de faltar en ese día ni los manjares ni las gracias por todo lo que Dios nos ha dado, especialmente si hemos llegado a este país desde otras tierras, y hemos tenido que comenzar de nuevo, levantar nuestros hogares en medio de la inseguridad y el desasosiego. 
            "Si Jehová no edificare la casa, en vano trabajan los que la edifican", dice el Salmo 127.  Así que deje que Dios construya su casa, y conviértala usted en un precioso hogar.
 
Nota: Si necesitan ayuda con sus problemas, si están deprimidos, faltos de amor, solos, sin trabajo y esperanza, por favor, comuníquense conmigo a cualquier hora al  (786) 975-5709  y oraré con ustedes. Y les daré Palabra de Profecía. O enviénme un mensaje a BelkisBell@Aol.com. Con Dios todo es posible. Les invito a que me visiten en mi blog: http://www.belkiscentrodeesperanza.blogspot.com
 
               
 
 
 

martes, 23 de octubre de 2012


¿Necesita una familia?  Pruebe esta fórmula

Belkis Cuza Malé
        Cuando siendo niña me mudé con mis padres para la ciudad de Santiago de Cuba, descubrí algo importante: una nueva familia.  Frente a la casa que alquilamos habitaban las Arjona. Digo las Arjona porque el padre trabajaba fuera de la ciudad y regresaba cada quince días o algo así, de modo que aquello era un hogar habitado y regido en su totalidad por mujeres:  Borjita, la madre, difícil de olvidar con su carácter dulce y callado, y las cuatro hijas, que abarcaban todas las edades, desde la adolescencia hasta la más niña, apenas quizás con ocho años.  Entre ellas y yo se formó un lazo de amistad muy fuerte que pronto se convirtió en familiar, al extremo de que treinta años después, recien llegada con mi pequeño hijo a este país, me fui a vivir con las Arjona a Elizabeth, New Jersey.  Para entonces el padre había muerto y aquél seguía siendo un hogar de mujeres. A Borjita, la madre, le debo una de las cosas más bellas que he presenciado en mi vida: la nieve cayendo sobre las casitas, como en las ilustraciones infantiles, en una mañana que fue para mí el despertar a otro mundo.  Desde lo alto, pues vivíamos en un segundo piso, pude contemplar la maravilla de la naturaleza en aquella mañana que fue la primera en que vi caer la nieve. Inolvidable.
        Fueron y son las Arjona mi famlia. Mientras escribo esto hoy quiero rendir tributo a Borjita, en su cumpleaños 93. Rodeada de hijas, nietos y bisnietos, ella representa un modelo de serenidad y amor. Amor por los suyos y serenidad ante los tragos amargos de la vida. Nunca le oí una queja, ni hablar mal de nadie, ni nada que se pareciese al odio. Por eso digo que es modelo de muchas cosas, mi querida Borjita. Sin embargo, sí le oí decir en más de una ocasión: "No digas que el día está feo, porque lo has visto".
        Y hace unos días, para confirmar la idea que bulle hace tiempo en mi cabeza, leí en el periódico The New York Times un artículo (con fotos muy hermosas) que reafirma lo que pienso: está naciendo un nuevo tipo de familia, sin lazos sanguíneos, surgida de la empatía, de las cosas en común, y de la necesidad de cubrir un vacío espiritual.  Mientras que a diario vemos cómo parecen desintegrarse los lazos de la familia biológica (hijos que odian a sus padres, padres que niegan a sus hijos, hermanos contra hermanos), este nuevo tipo de familia parece venir a llenar las ánsias de convivencia, pero con un espiritu de respeto y libertad difícil de mantener en la familia original.
        El artículo cuenta la experiencia de cinco jóvenes profesionales (hombres y mujeres)  que se han comprometido a permanecer unidos, viviendo bajo el mismo techo durante al menos diez años.  Para ello han alquilado un loft (o espacio que fue antes fábrica o comercio) logrando al cabo de un esfuerzo colectivo, en el que los cinco laboraron noche y día, un hermoso y sofisticado habitáculo.  Un hogar con todas las de la ley, con habitaciones para cada uno y varios sitios comunes que son utilizados para entretenimiento y reunión.  En estos últimos ha sido necesario un mutuo consenso a la hora de la decoración y de los muebles.  En las recámaras, en cambio, está permitida la libertad de escoger la decoración que deseen los que las habitan.
        En esta nueva familia hay que destacar el hecho de que no los ata más que la amistad y el compartir libremente un hogar, aunque no están excentas las peleas de tipo familiar, como es lógico, según ellos mismos dicen.  Pero a diferencia de lo que conocemos como roomate o compañero de vivienda, esta nueva clase de familia hace vida común: cocinan para todos, comparten los alimentos y los gastos, las diversiones, observan en común las fiestas familiares, y se mantienen unidos por lazos de amistad, no de sexo u otros intereses como el de considerarse simples inquilinos que lo mismo vivirían allí o bajo otro techo.  No, ésta es una nueva familia.
        La necesidad quizás ha sido el fáctor decisivo de esta idea. La necesidad de ahorrar dinero y de no sentir la soledad del mundo tal como existe hoy. Al contrario de lo que fueron las comunas de California entre los grupos de hippies de los años sesenta, los que conforman la nueva familia se empeñan en ser considerados así, parte de un grupo que mantiene intereses comunes y afecto por los otros. Gente que se protege y que está diseñando quizás los moldes de una sociedad que defiende su derecho a escoger la familia. Si es que esto fuese necesario o posible.
        En la Biblia vemos algo parecido cuando se fundaron las iglesias primitivas y el Apostol Pablo, entre otros, agrupaba a los creyentes y los consideraba una familia, llamando incluso en sus epístolas hijos y hermanos a todos ellos. 
        Con la crisis económica, la creación de esta clase de grupos "familiares" haría posible el mejoramiento de la vida de todos los que se acogiesen a este no tan nuevo proyecto. No se trata simplemente de compartir una vivienda, se trata de compartir vida, intereses, ilusiones, problemas y hasta las penas del resto del grupo. Se trata de crear un nuevo orden familiar, basado en el respeto mutuo y el entendimiento, la libertad y la alegría de vivir bajo un mismo techo, desterrando la soledad y la depresión que muchos padecen hoy día. Y de seguro, habrá también aquellos que basen su grupo en las creencias religiosas, en el amor compartido por Dios. 
        Ojalá que hayan entendido el mensaje y se dispongan a imitar a los que ya han decidido que más allá de los lazos sanguíneos, más allá de las relaciones de pareja, o de cualquier otra consideracíón o interés económico, está el deseo de amar al semejante, y de convivir de forma distinta, como hermanos, porque como dice Romanos 12:2: "No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál es la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta".
Nota: Si necesitan ayuda con sus problemas, si están deprimidos, faltos de amor, solos, sin trabajo y esperanza, por favor, comuníquense conmigo a cualquier hora al  (786) 975-5709  y oraré con ustedes. Y les daré Palabra de Profecía. O enviénme un mensaje a BelkisBell@Aol.com. Con Dios todo es posible.
Les invito a que me visiten en mi blog: http://www.belkiscentrodeesperanza.blogspot.com

jueves, 27 de septiembre de 2012

  

¿ERES UN AGUILA?
 

manuscritos más antiguos

Belkis cuza Malé
 
        Una amiga me había escrito esta mañana, y me pareció tan hermosa la descripción de su estado de ánimo, y tan afín con el mío, que le dije que iba a citarla en este artículo.  Y aquí va. Dice ella:
 
        "Voy caminando como son los dias, que amanece, sale el sol, nos alumbra, nos da calor, oscurece, sale la luna, nos adormece y damos gracias por esos alimentos. Me siento como un águila, planeando desde inmensas alturas y observándolo todo ante este renacer de paz. No podemos vivir dependiendo de que nos den o dejen de dar, hay que buscar por sí mismo y dejar..."
        
        Leyendo su correo pensé en esa águila que ella mencionaba y en el Salmo 103, por el que sabemos que Dios puede rejuvenecernos como hace con estos animales, y también saciarnos de larga vida.  Y fui a investigar cómo se producía ese proceso en las águilas, cómo renacían, y para mi sorpresa encontré este artículo anónimo sobre los secretos de las águilas, y donde además de detallar cómo ocurre esa transformación de sus cuerpos, se describe lo que yo pensaba decirles aquí, y se cita también el Salmo 103.  He buscado por todas partes al autor de esta página de internet, sin resultado. Así que seguirá siendo anónimo hasta que aparezca quién lo escribió, quizás un ángel, pero que de seguro vive en un país de lationoámerica. Y como me ha gustado mucho, y me parece, repito, que expresa todo lo que quería decirles, se los copio para que lo lean y estudien el mensaje.
        Estamos necesitados de transformar nuestras vidas, de arrancarnos la antigua piel, lo que nos esté impidiendo volar y remontarnos a las alturas, de modo que podamos ser como esa águila en la que mi amiga dice sentirse plena ahora.  La vida pesa como un fardo si dejamos que el Maligno nos gobierne, si dejamos que nuestra mente esté cautiva de sus malas vibraciones y energías. Si esperamos que los demás nos amen para ser  felices. 
        La transformación ha de ser total, no sólo del cuerpo, sino del espíritu, pues no hay cuerpo que resista un espíritu enfermo, sin la presencia de Dios. Si el cuerpo se ha dejado atrapar por los vicios, la lascivia, las drogas, el alcohol y los pecados, Dios estará ausente de ese espíritu.
         No quiero seguir la prédica, sino recomendarles que pongan atención a lo que señala aquí el autor de este artículo, "Los secretos del aguila", de seguro un cristiano:

"El águila es el ave con mayor longevidad de esas especies. Llega a vivir 70 años, pero para llegar a esa edad, a los 40, debe tomar una seria y difícil decisión. 
A los 40 años, sus uñas están apretadas y flexibles y no consigue tomar a sus presas de las cuales se alimenta. Su pico largo y puntiagudo, se curva, apuntando contra el pecho. Sus alas están envejecidas y pesadas y sus plumas gruesas. Volar se hace ya tan difícil! Entonces, el águila tiene solamente dos alternativas: morir o enfrentar un doloroso proceso de renovación que durara 150 días.
Ese proceso consiste en volar hacia lo alto de una montaña y quedarse ahí, en un nido cercano a un paredón, en donde no tenga la necesidad de volar. Después de encontrar ese lugar, el águila comienza a golpear su pico en la pared hasta conseguir arrancarlo.
Luego debe esperar el crecimiento de uno nuevo con el que desprenderá una a una sus uñas.
Cuando las nuevas uñas 
 a nacer, comenzará a desplumar sus plumas viejas. Después de cinco meses, sale para su vuelo de renovación y a vivir 30 años más.
Situaciones parecidas nos suceden a lo largo de la vida. Hay momentos en que parece que ya hemos dado en nuestro trabajo, familia, comunidad, 
 todo lo que teníamos. Pareciera como si hubiéramos agotado nuestra creatividad y que ya no tuviésemos mucho que aportar.
Nuestra vida suele verse gris y envejecida. ¡Estamos en un punto de quiebra! O nos transformamos como las águilas o estaremos condenados a morir. La transformación exige, primero, hacer un alto en el camino, tenemos que resguardarnos por algún tiempo. Volar hacia lo alto y comenzar un proceso de renovación.
Solo así podremos desprendernos de esas viejas uñas y plumas para continuar un vuelo de renacimiento y de victoria. Y ¿cuáles son esas plumas y uñas de las que tenemos que desprendernos? Pues, cada uno puede identificarlas fácilmente en sus vidas: son aquellas actitudes, vicios y costumbres que nos impiden el cambio, que nos atan al pasado, a la mediocridad, a la falta de ánimo para empezar la lucha.
En otros puede tratarse de resentimientos, complejos, baja o alta autoestima, que nos nublan la vista y la capacidad de ser objetivos con nosotros mismos. Debemos desprendernos de costumbres, tradiciones y recuerdos que nos causan dolor. Solamente libres del peso del pasado podremos aprovechar el resultado valioso que una renovación siempre trae.
Es increíble descubrir en la Biblia, que ya el salmista (1000 a 800 años antes de Cristo) conocía el secreto de las águilas:
"El perdona todas tus culpas y sana todas tus enfermedades. El rescata tu vida de la tumba y te colma de amor y de ternura, sacia de bienes tu existencia, y te rejuveneces como un ÁGUILA".  (Salmo 103: 3-5).


 
        Ne gustaría invitarlos a que se sumen a este proceso de cambio, que me sigan en mi deseo de aprender del águila a renacer en Cristo, a ser una persona distinta, llena de amor por lo que Dios nos ha dado, agradecidos por sus bondades. Porque Dios, como dice el Salmista, está dispuesto a rejuvenecernos, física y espiritualmente.
        Yo quiero ser un águila:  ¿Y usted?
 
Nota: Si necesitan ayuda con sus problemas, si están deprimidos, faltos de amor, solos, sin trabajo y esperanza, por favor, comuníquense conmigo a cualquier hora al  (786) 975-5709  y oraré con ustedes. Y les daré Palabra de Profecía. O enviénme un mensaje a BelkisBell@Aol.com. Con Dios todo es posible.

martes, 18 de septiembre de 2012


Señorita corazones solitarios
 
Belkis Cuza Malé
  • Sería la señorita corazones
 
En 1933 un joven escritor llamado Nathanael West publicó una novela cuyo sugestivo título quedó grabado para siempre en la mente de muchos norteamericanos de la época.  West muríó junto con su esposa en un accidente automovilístico siete años después y aunque fue un innovador en el campo literario, tal parecería que lo único que le sobrevivió fue el título de su novela, ese Señorita corazones solitarios.  Años después se hizo famosa en los periódicos de este país una columna sindicada bajo ese título, y recuerdo que un periódico de La Habana, a finales de los cincuenta, la publicaba en español donde el autor (no me pregunten el nombre, porque no lo recuerdo), daba consejos a todo el que le escribiera, principalmente a las muchachas desesperadas que solicitaban ayuda con sus problemas amorosos.
        En esa época todavía no se hablaba en la prensa sobre sexo o intimidades entre parejas, pero el autor de la columna era muy popular porque aconsejaba sobre toda clase de temas: fracasos sentimentales, divorcios, y claro, sobre la soledad y la depresión.
        Holy día, aunque los columnistas han incorporado los problemas sexuales y se escribe abiertamente sobre temas hasta hace unas décadas tabús, la soledad y la depresión siguen ocupando un espacio primordial en los problemas de hombres y mujeres.  Y no estamos hablando de la soledad en ancianos o personas que no comparten su vida con una pareja.  Sino de los jóvenes que se sienten solos, que buscan compañía donde no deberían, que toman drogas para escapar de la soledad o porque no saben salir de la depresión.
  • La señorita Anita
        Señoritas y señoritos corazones solitarios pidiendo a gritos amor: amor de familia, amor romántico o amor hacia ellos mismos.  Señoritas y señoritos que en la época de la revolución tecnológica, con un teléfono celular en el bolsillo, se sienten irremediablemente solos, perdidos.  Señoritas y señoritos que no gustando de su piel se llenan el cuerpo de tatuajes con mensajes oscuros, a veces siniestros.  Mensajes que claman a gritos también por el amor y la compañía que no tienen.  Señoritas y señoritos que se perforan los labios, la lengua, las orejas, y hasta las partes íntimas de sus cuerpos con aretes y metales como lo hacen los primitivos habitantes de las tribus. Símbolos decadentes de una sociedad en quiebra, de un mundo donde reina el Maligno, donde los valores morales y, hasta los estéticos, están en franca retirada. Un mundo lleno de violencia.  Un mundo que grita su soledad y su angustia, sin que sepa cómo salir del atolladero en que se encuentra.
        Han perdido las huellas de Dios, el camino que los lleva a su encuentro, y en su lugar les han abierto las puertas al Demonio.  Así de simple y terrible.
        Algunos que me lean pensaran que es ridículo hablar del Demonio en estos tiempos. cuando el ser humano ha logrado conquistar planos superiores de inteligencia, cuando ya hemos pisado la luna y nos dirigimos a Marte.  ¿Quién es el Demonio, qué rostro tiene, cómo podemos reconocerlo? ¿Acaso es ese tipo vestido de rojo de la cabeza a los píes, con un tridente en la mano para echarnos en su caldera?  No, el Demonio hoy se viste con trajes de diseñadores, Prada o Ralph Laurent, o cualquier otro, y bebe champange en finas copas de bacarat.  Juega a la bolsa y por supuesto, está en Facebook, como todos nosotros.
  • a la señorita enfadada y a
        Cuando la soledad se instala en el alma, cuando no vemos salida, cuando la depresión nos invade como una plaga de mosquitos, cuando la angustia existencial nos atrapa con sus garras, tenemos que hacerle frente del único modo posible: orando, pidiéndole al Señor Jesucristo que nos libre de todo mal, que nos ayude a sobrepasar la crisis.  Volviendo a Dios, a su Palabra. Oyéndolo cuando nos habla.
    El miedo es un arma del Demonio, un dardo que no sabemos cómo controlar a fin de que no nos toque.  Pero el miedo persiste, está ahí, nos hace temblar, nos da palpitaciones, y las manos nos sudan: miedo a estar solos, miedo a la vida, miedo a la enfermedad, miedo a la muerte, miedo a la miseria, al desamparo, a lo desconocido. Miedo, miedo, miedo a todo.
    Una cosa es estar solo y otra sentirse solo. Nunca estará solo si abre su corazón a Dios, si deja que El le tome de la mano y lo guíe hacia los lugares de esplendor y luz que existen dentro de nosotros. Si habitamos al abrigo del Altísimo, como dice el Salmo 91.
    Si se siente solo, o sola, si piensa que su pareja no lo ama, si todavía está sufriendo la soledad que experimentó cuando era niño, el abandono de sus padres, o de su esposo/esposa, vuelva sus ojos a Cristo, lea los Evangelios, repita como loco los versículos que están ahí para darle fuerza a su fe y salir adelante. Porque todo lo podemos en Dios, que nos fortalece.
 
Nota: Si necesitan ayuda con sus problemas, si están deprimidos, faltos de amor, solos, sin trabajo y esperanza, por favor, comuníquense conmigo a cualquier hora al  (786) 975-5709  y oraré con ustedes. Y les daré Palabra de Profecía. O enviénme un mensaje a BelkisBell@Aol.com. Con Dios todo es posible.
Les invito a que me visiten en mi blog: http://www.belkiscentrodeesperanza.blogspot.com